
Las hojas de los arboles mas añejos se caen al ritmo del otoño, mientras mi corazón ya le da la bienvenida al invierno.
Tu ausencia me da un bofetaso de frio tan seco que hasta mis extremidades se congelan gracias a la falta de tu calor; por mas que busque abrigos temporales, ninguna cobija podrá reemplazarte.
Debo admitir que fue tan solo un instante el que logre arrebatarte con tu consentimiento, pero déjeme decirte que fue el instante mas acojedor que hacia tiempo no vivía.
Por mucho que lo intentes no lograrias apartarme de tus días porque casi inconscientemente prometo urgar en tu mente al menos hasta que la primavera se haga presente y ahí si que no tendrás excusa alguna para negar que logre invadir tus mas preciados deseos y que a patir de ese momento serán mi destino.
Juro que no quiero hacerte daño; me hago cargo de mi locura, pero al menos no tengo declarada la insania aún, asique todavía me queda tiempo de sobra para esperar que salgas de esa boca de lobo y pretendas al menos tomar prestado algunos de mis sentimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario