
No tengo suficientes motivos para emprender mi partida, ni tampoco los tengo para quedarme.
Es extraño saber que te fuiste mientras aun puedo divisarte, a lo lejos, casi diminuta, pero tu caminar es inconfundible porque para mi es un arte.
Te paraste a mis espaldas y no supiste decir adiós, puede que te haya invadido la cobardía o quizá pudo haber sido la inseguridad de no querer hacerlo por completo.
Tu frialdad no enfría mis sentimientos, ni tu alejamiento te quitara de mis sueños.
Si en tu despedida no fui a buscarte, fue porque entendí que quizá este no sea el momento y no porque no moría de ganas de hacerlo.
Con ese último beso, me clavaste en mi mejilla un “ hasta luego”, el cual puede tomar 2 caminos, un “ infinito” o un “ en un tiempo vuelvo”; ende mientras quedaras atrapada en mi recuerdo, por no decir en mi presente, así no te subo tanto el ego.
Te encargaste muy bien de construir algo que hasta parecía verdadero, pero que tonta fui al no ver que ya era demasiado para serlo.
Vos anda, no te preocupes por mí, ya sabes que sin vos puedo seguir, mas vacía, pero puedo.
Ya me encargue de hacer un rejunte de sentimientos y reposarlos en mi mesita de luz, por si algún día decides regresar.
No me llevo muy bien con las palabras que se van con el viento, pero ya ves, no todos somos iguales.
La inseguridad es tu peor sombra y deberías enterarte que no se esfumara por arte de magia, ni con posiones del más allá; quizá la soledad sea un buen remedio, pero no te olvides que es “temporal”.
No te aflijas mi querido amor, que ningún dolor es para siempre y ningún problema dura eternamente; solo hay una cosa que no tiene solución, y se hace llamar “muerte”.
Esta vez no me hare a un lado, no lo dejare pasar por desapercibido, por la simple razón de que no entraste en mi vida en forma de un “malentendido”.
Al entrar, desordenaste mis esquemas, esos que tenia ordenados meticulosamente, y OH! Casualidad, al desequilibrarlos encontré tu nombre.
Tengo bien en claro que para muchos valgo oro y es super halagante, pero me acercaría a la perfección con el solo hecho de tenerte y que ese oro brille en tus ojos; pero decidiste irte, optaste rechazarlo, no dejaste que te ilumine y eso se llama no saber aprovecharlo.
Quedate bien tranquila que no me voy a quedar esperando, al menos eso espero; aunque es mi mente la que escribe porque mi corazón dicta lo contrario.

