
Lo ideal sería que desaparezcas de mis días,
Pero lamentablemente soy consciente que jamás te iras de mi vida.
Trascurre el tiempo y las agujas avanzan a pasos agigantados,
Guardándote en el olvido algún tipo de cariño que alguna vez te regale;
Telarañas son las que cubren tus manos,
Infinitos miedos opacan tu alma.
Acá hay algo claro, y sin necesidad de echarle agua, es sabido que mi amor por vos no tiene límites.
Te reto a incitar mi odio interior, que dicho sea de paso, ya lo estás haciendo bien, pero no te preocupes porque jamás tomare cartas sobre ese asunto.
Mientras sigas potenciando tu locura, seguirás alimentando mi amor.
Supongo que en algún momento podre decir basta,
Pero no olvides que una cosa no quita la otra.
