
Salgo a la calle a perseguir un sueño sin patente,
camino por baldosas flojas que le escupen a mis pasos,
las nubes me lloran encima como si supieran de mi presente nublado;
En días como estos , el mejor remedio a la soledad y el anhelo
es salir a recorrer los campos verdes de la ciudad,
armar mi caminar sobre ilusiones mojadas,
escupir el humo defraudante de ese cigarrillo,
patear algunos de mis sentimientos y ahogar en un charquito todas tus palabras.
No es que sea perseguida, pero las luces me guiñan el ojo como insinuando que trabajo de carteras;
que sufra el síntoma del enamoramiento precoz no habilita a nadie a tirarme cada vez mas adentro
del veneno de esta sociedad poco común.
Si yo arribe a este mundo con esta personalidad , por algo , que escapa de mis manos, será;
no tengo intención ni obligación de alterarla, por ende, me propongo a cerrar los ojos y recibir mi buena retribución cuando el destino lo decida.

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