26.5.10

Dulce Perdición


De vez en cuando amanezco con el sol a mis espaldas y
siento que podrías llegar a ser la excepción de mis días.
Entre tantos titubeos sin conclusiones finales, prefiero amarrar todo en un columpio y que vuele y caiga donde tenga que caer.
Hace apensas unos instantes había logrado desabrocharte de mi aura y así dejarla en blanco para volver a colorearla en algún futuro;
Claro esta que no estoy echa de fortaleza ni mucho menos de firmezas;
si hoy estoy parada en medio de este remolino es gracias al sabor de tus besos y la perdición de tus caricias.
Mi advertencia fue mas que clara con respecto a tu reacción frente a mi ilusión barata;
gracias a Dios que no me hiciste caso y decidiste, por elección propia o por una simple distracción, calmar mi ansia con tus labios; y lograste trasladarme a un lugar secreto, tan secreto que ni vos lo concoces ni podrías conocerlo.
Puede que me cueste una costilla, un ojo o un desamor, pero aun remando a contra corriente y en el peor de los silencios, mi pecho grita por dentro las inmensas ganas que tengo de volver a caer en esa tentación divina.

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