
Del amor al odio hay un solo instante, y gracias a eso,
mi equilibrio emocional para con vos es inevitablemente un desastre.
Todo lo que callen mis labios, quedará en un cajón que supongo se desgastará con el correr de los años; Y todo lo que grite mi mirada, quedará supeditado a tu nivel de percepción para intentar traspasar mi alma.
No tengo nada en concreto, nunca tuve nada resuelto, y aun así, el deseo por tu piel, sigue entremedio de un aprieto.
Seguramente esto no llegue a buen puerto, pero tu mirada siempre me apunta hacia el norte; y por alguna inexplicable razón, siempre termino anclando a la orilla de tu encanto.
Quizá seas mi propia marca de adicción, o tan solo un sueño persistente; de más está decir que por poco real que se vea, tu presencia/ausencia me cala hasta los huesos.
Seguramente lo nuestro pertenezca al país de nunca jamás, no juzgo al destino, es mejor sorprenderse que decepcionarse, por eso nunca sabemos lo que nos deparará.
Que moriría por besar tus labios y arroparme en tus brazos es una gran verdad,
Pero al despertar del profundo sueño, me golpea la cruda realidad.
Cada día te odio un poco más,
Cada noche te vuelvo a anhelar.
Nada se parece a lo que siento por ti,
Nadie jamás podrá entender el frenesí que provocas en mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario