
Mi alma estaba en stand-by , aguardando tu llegada, asechando tu aparición repentina frente a mis ojos.
En desventaja por mi lado ese encuentro seria incierto, estaba pactado a un futuro a largo plazo y pese a la disolución, la tranquilidad del aire no se molestaba en enroscarse, gracias a mis grito desesperado por la necesidad instantánea y duradera de la soledad.
Casi todo estaba resuelto, me encargue de limpiar mi placard durante meses; hasta logre quitarle algunos gramos de pasado. " Que orgullo menos festejado" le dije a mi interior.
Ese día cualquiera, al azar, sin saber en que hoja del calendario estaba situada, por arte de magia o quizá por efecto del viento me llego la noticia de tu pronta existencia en mi , por medio de intermediarios, producto de ese cariño llamado "amistad", que te tiran una soga para poder ver la luz de día.
De golpe y sin pensarlo sentí tu presencia casi invisible dentro mio; con sumo cuidado y de manera imperceptible tocaste a mi puerta. Me intrigo tu persona, llamaste a todos mis sentidos, los alborotaste y ahora no hay forma de ordenarlos.
No tuve opción de analizarlo, las palabras salieron sin filtro, mis manos olvidaron ponerse el freno y mi mente no pudo abstenerse a tiempo.
El sol fue el culpable de nuestro encuentro, sin mencionar que mis titubeos traicionaron mi inconsciente.
Estaba todo friamente calculado, amarrado y bien medido; hasta que no tuviste mejor idea que clavarme tu mirada sin necesidad alguna de emitir sonido ni esbozar palabras.
Un segundo, tan solo un segundo alcanzo para darme cuenta que algo había cambiado, algo estaba fuera de lugar; pues claro, es mi equilibrio emocional, ese que venia intentando mantener inactivo.
Fue un intento frustrado de pretender evitarte, pero no quedado otro remedio , te deje entrar en mi mente y de la forma mas rápida que existe.
Me basto una sonrisa tuya para que la dibujes en mi rostro y ahí se instale con intenciones de quedarse.
Por cada hora que marca el reloj, mi mente formula nuevas ideas para intentar hacerte feliz; quizá no sea yo quien pueda hacer eso, pero con intentarlo no pierdo nada.
Ahora bien , la Formula UNO la voy a guardar bajo llave y haré un llamado solidario al destino para que tome cartas sobre este asunto. El sabe lo que tengo , lo que quiero, y lo que puedo entregar ; pero por ahora se mantendrá archivado, solo se ira sacando a la luz de a ratitos camuflados.
Tan solo voy a admitir a viva voz lo bien que me haces sentir.

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